Así fracasaron las políticas públicas de seguridad en El Salvador
https://gatoencerradosv.blogspot.com/2014/12/asi-fracasaron-las-politicas-publicas.html
Desde los Acuerdos de Paz, todas las propuestas, planes y políticas públicas de seguridad fracasaron en El Salvador. Analistas políticos, religiosos, la UCA y población en general, esperan que el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia de este gobierno sí logre dar frutos.
El 2014 está por concluir, también el primer semestre de este nuevo gobierno, y todavía no hay un plan o política pública de seguridad a seguir. Sí hay esfuerzos importantes como el lanzamiento de la Policía Comunitaria y el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia, que según las autoridades dan esperanzas de que finalmente en algún momento se abordará, como debió hacerse hace unos 22 años, el fenómeno de violencia e inseguridad en el país.
Esa mala fama ha sido forjada por la atención mediática que ha recibido al vomitar de entre sus tierras a muchos desaparecidos. A esos que alguna vez simplemente desaparecieron sin dejar rastro y que tiempo después fueron encontrados, por las autoridades, enterrados en cementerios clandestinos utilizados por la pandilla para esconder a sus asesinados.
Incluso uno de los periódicos matutinos publicó, en 2011, que vivir en el Distrito Italia era vivir sobre tumbas clandestinas. La nota decía que “la mara Salvatrucha ha hecho del Distrito Italia un bastión del que ni la presencia de la Fuerza Armada ha logrado ahuyentar a los delincuentes”. Uno de los casos más impactantes es el del cadáver de una niña de 13 años encontrado enterrado en el patio de una casa… y así muchos casos más.
Su nombre, “Distrito Italia”, nace porque su construcción fue financiada por Italia después de los terremotos del 2001 cuando muchas personas de escasos recursos quedaron sin vivienda. La gestión inicial estuvo en manos del expresidente Francisco Flores, quien anunció que el proyecto incluía parques, talleres, guarderías, un centro comercial, almacenes, tiendas y hasta un hospital de segundo nivel. Al mismo tiempo garantizó seguridad.
El tiempo ha transcurrido, la comunidad se construyó y la gente se pasó a vivir allí. No obstante, toda la infraestructura complementaria solo quedó en el papel y en promesas de la gestión del expresidente, quien actualmente es investigado por malversación de fondos donados por Taiwan. Y además, la seguridad también es deuda que hasta 2014 se tiene en ese lugar.
Por su parte, Will y su familia resultaron beneficiados con una casa en el Distrito Italia, como otras familias más.
En el gobierno de Antonio Saca (2004-2009), se lanza el plan "País Seguro". En él se consideran programas para la reinserción y rehabilitación de menores de edad, mayores recursos a la PNC, combate al narcotráfico y lavado de dinero, mayor coordinación entre el Gobierno de EE.UU. y El Salvador, fortalecimiento de un sistema de estadísticas criminológicas, entre otras medidas. En Agosto de 2004 se lanza el plan "Super Mano Dura". Para respaldar este plan, la Asamblea Legislativa aprobó reformas a la Ley Penal, aumentando la pena de 30 a 75 años. Fue en este periodo que también se crearon divisiones especializadas de la PNC para arrestar y combatir el delito.
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| Foto cortesía de "Nuestra Mirada" |
Por Ezequiel Barrera
01dic2014El 2014 está por concluir, también el primer semestre de este nuevo gobierno, y todavía no hay un plan o política pública de seguridad a seguir. Sí hay esfuerzos importantes como el lanzamiento de la Policía Comunitaria y el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia, que según las autoridades dan esperanzas de que finalmente en algún momento se abordará, como debió hacerse hace unos 22 años, el fenómeno de violencia e inseguridad en el país.
Esta falta de políticas públicas de seguridad efectivas han hecho que colonias como el Distrito Italia, en Tonacatepeque San Salvador, la inseguridad esté presente hasta el último recoveco. Esta colonia es muestra de muchas otras en el país.
Entrar al Distrito Italia en estos días no deja de dar temor, no tanto por los murales en donde la Mara Salvatrucha ha firmado con sus dos letras (MS), ni tampoco porque en cada esquina es evidente la presencia de adolescentes con pinta de pandilleros que hacen las veces de “postes”—encargados de vigilar y notificar a los jefes de pandillas quién entra y sale del lugar—, sino porque el Distrito Italia se ha ganado una mala fama que no tan fácilmente podrá quitarse.
Esa mala fama ha sido forjada por la atención mediática que ha recibido al vomitar de entre sus tierras a muchos desaparecidos. A esos que alguna vez simplemente desaparecieron sin dejar rastro y que tiempo después fueron encontrados, por las autoridades, enterrados en cementerios clandestinos utilizados por la pandilla para esconder a sus asesinados.
Incluso uno de los periódicos matutinos publicó, en 2011, que vivir en el Distrito Italia era vivir sobre tumbas clandestinas. La nota decía que “la mara Salvatrucha ha hecho del Distrito Italia un bastión del que ni la presencia de la Fuerza Armada ha logrado ahuyentar a los delincuentes”. Uno de los casos más impactantes es el del cadáver de una niña de 13 años encontrado enterrado en el patio de una casa… y así muchos casos más.
Es también en esta colonia donde vive Will (seudónimo), un expandillero del lugar. Más bien, según él, fue el palabrero—el que lleva la palabra (cabecilla) de una clica— y fundador de la clica ”City Paraíso Ganster” que opera en el Distrito Italia.
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El Distrito Italia es una comunidad popular de Tonacatepeque, cerca de Apopa en San Salvador. Está ubicada casi en medio de la nada, y solo se pasa por ella cuando alguien se dirige al centro de Tonacatepeque.Su nombre, “Distrito Italia”, nace porque su construcción fue financiada por Italia después de los terremotos del 2001 cuando muchas personas de escasos recursos quedaron sin vivienda. La gestión inicial estuvo en manos del expresidente Francisco Flores, quien anunció que el proyecto incluía parques, talleres, guarderías, un centro comercial, almacenes, tiendas y hasta un hospital de segundo nivel. Al mismo tiempo garantizó seguridad.
El tiempo ha transcurrido, la comunidad se construyó y la gente se pasó a vivir allí. No obstante, toda la infraestructura complementaria solo quedó en el papel y en promesas de la gestión del expresidente, quien actualmente es investigado por malversación de fondos donados por Taiwan. Y además, la seguridad también es deuda que hasta 2014 se tiene en ese lugar.
Por su parte, Will y su familia resultaron beneficiados con una casa en el Distrito Italia, como otras familias más.
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Will, aprovechando que en El Salvador cada vez que se funda una nueva comunidad, también se funda una clica de alguna pandilla, reclutó adolescentes y jóvenes.
—Cuando nosotros llegamos al Distrito Italia no había maras. Veníamos 4 que ya éramos de la MS, de la clica City Paraíso Ganster. Comenzamos a reclutar jóvenes y a brincarlos para que ingresaran a la mara—nos comenta.
—¿Ustedes venían con la misión de fundar esa nueva clica en el lugar?
—Sí, pero no porque algún jefe o cabecilla nos dijo que lo hiciéramos, sino porque uno quiere que su mara se respete en todos lados. Entonces lo hacíamos casi por cuenta propia.
Reseña de las políticas públicas de seguridad
En el gobierno de Alfredo Cristiani (1989-1994) se hicieron importantes cambios, luego de la firma de los Acuerdos de Paz se reformaron los cuerpos de seguridad pública creando una policía civil, no militarizada como estaba antes. Ya para el gobierno de Armando Calderón Sol (1994-1999) se fortaleció a esa policía (PNC) y por recomendación de las Naciones Unidas se creó un Consejo Nacional de Seguridad que no tuvo mayor relevancia.
Fue en el gobierno de Francisco Flores (1999-2004) donde se lanza la "Alianza por la Seguridad" y "Programa Paz Social", que se centrarían en la prevención y reducción de violencia. Al parecer, los datos y estadísticas muestran que estas propuestas no tuvieron incidencia. A esto hay que añadirle que fue este gobierno el que también lanzó el plan Mano Dura como consecuencia de la subjetividad con que se miraba el fenómeno de la violencia queriendo reprimir a las pandillas como “únicas generadoras de violencia”. Al menos así lo ha afirmado Tojeira, ex rector de la UCA.
—¿Ustedes venían con la misión de fundar esa nueva clica en el lugar?
—Sí, pero no porque algún jefe o cabecilla nos dijo que lo hiciéramos, sino porque uno quiere que su mara se respete en todos lados. Entonces lo hacíamos casi por cuenta propia.
Will es enfático en decir que por el año 2001, "fundar una clica era una cosa sencilla". Los jóvenes se veían atraídos y se unían, y aunque tenían frecuentemente altercados con la policía nunca se les bajó la moral. Dice que fue por esos tiempos, y a pesar de la "Mano Dura", que pudieron fortalecerse.
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El Salvador firmó los Acuerdos de Paz en 1992, tras doce años de cruel guerra civil que cobró al menos setenta y cinco mil vidas y que enfrentó al gobierno, a través de sus fuerzas militares, con la guerrilla que decía luchar por la desigualdad social y económica. Esta firma fue el hito que marcó una nueva etapa en la historia reciente del país, una etapa que debía responder a la violencia que se asomaba de la mano del crimen organizado.
Los gobiernos en turno lanzaron propuestas para enfrentar la violencia e inseguridad, propuestas que “no necesariamente fueron políticas públicas y que terminaron siendo un fracaso”, como lo afirman los académicos Brian Velasco y Amparo Marroquín, de la Universidad Centroamericana (UCA).
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su informe “Política de las políticas públicas (2006)”, las características básicas de las políticas deberían ser: estabilidad, adaptabilidad, coherencia y coordinación, calidad de implementación y ejecución, orientación hacia el interés colectivo y eficiencia. Características que esas propuestas no cumplieron.
Lo mismo pasa con estas propuestas cuando se evalúan a la luz de lo que recomendó la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2008, sobre las políticas públicas de seguridad que deberían ser democráticas, compartidas, informadas, eficaz y eficiente, profesionalmente implementada, financiable y medible.
Lo cierto es que mientras los gobiernos intentaban enfrentar la inseguridad, la violencia se agudizó provocando que los homicidios se convirtieran en la primera razón de muerte en El Salvador. Según datos proporcionados por la Policía Nacional Civil (PNC), se registraron desde 1992 hasta 2009 un promedio de 9 asesinatos diarios. De 2009 hasta 2011 incrementó hasta 12 asesinatos diarios. Fue en 2012 cuando hubo una baja considerable y se registró un promedio de 5. En 2013 y 2014 la tasa de homicidios volvió mostrar un promedio de 12.
Estos datos muestran que en el país esas propuestas lejos de disminuir la inseguridad, fortalecieron paradójicamente al crimen organizado. Esto porque esas propuestas tenían en común atacar de manera represiva a grupos criminales como las pandillas y no las causas estructurales de la violencia. Causas entre las que se pueden mencionar el subdesarrollo, la desigualdad social y económica, la falta de oportunidades y otros factores que favorecen la violencia organizada como la ubicación geográfica que expone al país a ser un corredor de droga, la baja capacidad de justicia y la corrupción.
Los gobiernos en turno lanzaron propuestas para enfrentar la violencia e inseguridad, propuestas que “no necesariamente fueron políticas públicas y que terminaron siendo un fracaso”, como lo afirman los académicos Brian Velasco y Amparo Marroquín, de la Universidad Centroamericana (UCA).
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su informe “Política de las políticas públicas (2006)”, las características básicas de las políticas deberían ser: estabilidad, adaptabilidad, coherencia y coordinación, calidad de implementación y ejecución, orientación hacia el interés colectivo y eficiencia. Características que esas propuestas no cumplieron.
Lo mismo pasa con estas propuestas cuando se evalúan a la luz de lo que recomendó la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2008, sobre las políticas públicas de seguridad que deberían ser democráticas, compartidas, informadas, eficaz y eficiente, profesionalmente implementada, financiable y medible.
Lo cierto es que mientras los gobiernos intentaban enfrentar la inseguridad, la violencia se agudizó provocando que los homicidios se convirtieran en la primera razón de muerte en El Salvador. Según datos proporcionados por la Policía Nacional Civil (PNC), se registraron desde 1992 hasta 2009 un promedio de 9 asesinatos diarios. De 2009 hasta 2011 incrementó hasta 12 asesinatos diarios. Fue en 2012 cuando hubo una baja considerable y se registró un promedio de 5. En 2013 y 2014 la tasa de homicidios volvió mostrar un promedio de 12.
Estos datos muestran que en el país esas propuestas lejos de disminuir la inseguridad, fortalecieron paradójicamente al crimen organizado. Esto porque esas propuestas tenían en común atacar de manera represiva a grupos criminales como las pandillas y no las causas estructurales de la violencia. Causas entre las que se pueden mencionar el subdesarrollo, la desigualdad social y económica, la falta de oportunidades y otros factores que favorecen la violencia organizada como la ubicación geográfica que expone al país a ser un corredor de droga, la baja capacidad de justicia y la corrupción.
¿Qué ha pasado en estos años desde los Acuerdos de Paz? ¿Qué planes, políticas de seguridad se han planteado y que ante los datos y estadísticas no han funcionado?
Reseña de las políticas públicas de seguridad
En el gobierno de Alfredo Cristiani (1989-1994) se hicieron importantes cambios, luego de la firma de los Acuerdos de Paz se reformaron los cuerpos de seguridad pública creando una policía civil, no militarizada como estaba antes. Ya para el gobierno de Armando Calderón Sol (1994-1999) se fortaleció a esa policía (PNC) y por recomendación de las Naciones Unidas se creó un Consejo Nacional de Seguridad que no tuvo mayor relevancia.
Fue en el gobierno de Francisco Flores (1999-2004) donde se lanza la "Alianza por la Seguridad" y "Programa Paz Social", que se centrarían en la prevención y reducción de violencia. Al parecer, los datos y estadísticas muestran que estas propuestas no tuvieron incidencia. A esto hay que añadirle que fue este gobierno el que también lanzó el plan Mano Dura como consecuencia de la subjetividad con que se miraba el fenómeno de la violencia queriendo reprimir a las pandillas como “únicas generadoras de violencia”. Al menos así lo ha afirmado Tojeira, ex rector de la UCA.
También se lanzaron programas de prevención social como "Mano Amiga" y "Mano Extendida". Fue en este gobierno donde se iniciaron procesos de participación ciudadana para crear un "plan nacional de prevención y paz social" y "la comisión nacional para la seguridad nacional" que contó con los aportes de universidades, entidades del gobierno y privadas.
Para el gobierno de Mauricio Funes (2009-2014), se sacó a la Fuerza Armada de los cuarteles y acompañó a la PNC en el combate al delito. Se propuso la ley de proscripción de pandillas o maras o grupos criminales. Junto al plan quinquenal se lanzó la Política nacional de justicia con el objetivo de "convertir a El Salvador en un país permanentemente seguro".
Es en este periodo donde se da un hecho sin precedentes, una tregua entre pandillas que nunca se aclaró si el gobierno estaba detrás de eso o no. Funes insistió diciendo que "la tregua es entre pandillas y el gobierno no tiene nada que ver".
Finalmente, el nuevo gobierno está por cumplir sus primeros seis meses y desde el discurso de Sánchez Ceren cuando asumió la presidencia diciendo "vamos a erradicar las causas estructurales de la violencia", solo se han hecho dos anuncios importantes: la Policía Comunitaria y el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, en el que están participando diversos sectores de la sociedad.
Al preguntarle a Benito Lara, ministro de seguridad y justicia, específicamente sobre una política pública de seguridad, respondió "estamos trabajando en el Consejo para crearla". En otras palabras, todavía no la hay. Aunque sí afirmó que en los próximos días el presidente anunciará un nuevo plan para combatir las extorsiones.
Ante todo eso Mario Vega, pastor general de Misión Cristiana Elim, dice que espera que "el Consejo no se quede tan solo en reuniones periódicas entre diversos sectores de la sociedad mientras en las calles se sigue escribiendo la misma historia de sangre".
***
Will, el expalabrero, fue a la cárcel condenado por varios delitos. Y tras ser abatido y buscado para matarlo incluso en la cárcel, decidió reunirse con los evangélicos del penal "La Esperanza" en Mariona y cambiar su vida. Al cabo de los años salió libre. Ahora es pastor en una casa del Distrito Italia transformada en una iglesia y dedica su vida a hacer conciencia en los viejos amigos que tuvo en la clica.
—No es fácil decirle a los pandilleros que se salgan, porque de todas formas ¿qué van a hacer si se salen? ¿De qué les van a dar trabajo? Aunque yo confío en Cristo que los ayudará —manifiesta.
Will, trata de decir que entre las políticas públicas de seguridad deben haber espacios garantizados para los pandilleros que quieren reinsertarse en la sociedad, y que si en el país "hubiese más oportunidades, quizá nadie se hiciera pandillero".
Esa hipótesis de Will es respaldada por Haydeé Cartagena, de Visión Mundial, quien afirma que en el país "hay que trabajar integralmente con la niñez, haciendo prevención de violencia, y generando todas las oportunidades para que cuando crezcan no se involucren en grupos del crimen organizado".
En vísperas del 2015, y casi a 23 años de la firma de los Acuerdos de Paz, El Salvador todavía urge de políticas públicas de Seguridad coherentes con la realidad y que realmente encaminen al país hacia la paz social.
[Fin de la nota]
La nota en audio para el 92.1FM en El Salvador
