Crónica de la (casi) visita del presidente hondureño a El Salvador
https://gatoencerradosv.blogspot.com/2014/06/cronica-de-la-casi-visita-del.html
Sería invitado de honor y ponente en el Encuentro Nacional de la Empresa Privada ENADE 2014, organizado por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP)
Muchos lo llamaron una provocación; otros cuestionaban el atrevimiento de un presidente vecino para poner un pie en el país con quien una brecha de muchos años de conflictos y roces internacionales los separa. El más reciente, el litigio de un islote de casi un kilómetro de largo enclavado en el Golfo de Fonseca, entrada marítima importante en el Océano Pacífico para El Salvador, Honduras y Nicaragua.
La vox populi dice que durante el conflicto armado en El Salvador en la década de 1980, El Salvador otorgó cierto poder a militares hondureños para que salvaguardaran la Isla Conejo del narcotráfico de drogas y del tráfico de armas. Otra versión asegura que el expresidente salvadoreño, Alfredo Cristiani, "dejó perder" la Isla Conejo, porque en ella solo habitaban personas ligadas a la exguerrilla del FMLN.
Lo cierto es que una sentencia de la Corte Internacional de Justicia de la Haya de 1992, y de acuerdo a la interpretación hondureña, afirma que la isla es propiedad histórica de Honduras, y que El Salvador desconoce dicho fallo, por lo que aún la reclama como suya.
No obstante, y más recientemente, el excanciller de El Salvador, Jaime Miranda, dijo el 6 de diciembre de 2013 al periódico La Prensa de Honduras, que "nosotros debemos decir que (Conejo) es una isla salvadoreña; tenemos documentos históricos y jurídicos que demuestran que la isla es nuestra. Estos documentos son confidenciales y se usan en momentos adecuados donde se puede dirimir sobre ello”.
En noviembre de 2013, Honduras inició una "ofensiva diplómatica" para hacer cumplir el fallo de la Haya que les otorga la isla. Ante ello, el expresidente hondureño, Porfirio Lobo, ordenó que militares hondureños custodiaran la zona en disputa.
Continuando con las políticas de ofensiva diplomática, el nuevo presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, el 22 de marzo de 2014, inauguró un helipuerto en la isla Conejo, lo que fue tomado como otra provocación en contra de El Salvador.
Por su parte el expresidente salvadoreño, Mauricio Funes, rechazaba dicha ofensiva, y se limitaba a decir que el tema estaba en agenda bilateral de ambos gobiernos, como quien quiere ganar -o perder- tiempo, para que su sucesor, el ahora presidente de El Salvador, Salvador Sánchéz Cerén, lo resolviese.
El 1 de abril de 2014, el presidente electo, Sánchez Cerén, invitó a los mandatarios centroamericanos a la toma de posesión que se realizaría en San Salvador el domingo 1 de junio. En esa lista estaba incluido el nombre de Juan Orlando Hernández, recién llegado a la presidencia de Honduras, y quien no asistió a la toma de posesión, dejando en desplante a su nuevo homólogo salvadoreño.
Esa actitud le costó que entre el pueblo salvadoreño se ganara una imagen de provocación y prepotencia, y sobre todo, el rechazo.
Pese a ello, la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) inició a publicar el 10 de junio su plan de organización de su Encuentro Nacional de la Empresa Privada ENADE 2014, y decidió invitar para este 23 de junio como ponente e "Invitado de Honor" a Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras. Hernández disertaría sobre el mecanismo de adopción de mejores prácticas en las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), ante empresarios salvadoreños.
Las reacciones no se hicieron esperar, y la Asamblea Legislativa de El Salvador vio la invitación como una nueva provocación. Ante ello, algunos diputados salvadoreños como Guillermo Gallegos del partido Gana, el coronel Sigifredo Ochoa Pérez, entre otros, introdujeron una solicitud para que en pleno legistaivo, se declarase a Juan Orlando Hernández "Persona no grata" en El Salvador.
Sin embargo, la noche del mismo viernes 20 de junio, Juan Orlando Hernández canceló su visita a El Salvador sin especificar sus motivos.
"Debido a notificación del Presidente de la República de Honduras, quien por razones ajenas a su voluntad no podrá participar en nuestro Enade el próximo lunes 23 de junio, en su representación asistirá el ministro de Desarrollo Económico, el secretario del Consejo de Ministros y el Comisionado Presidencial", Alden Rivera, detalló la ANEP en un comunicado.
Entre si vendrá o no algún día a El Salvador, la duda trasciende a cuándo ambas naciones centroamericanas despejarán los litigios internacionales sobre la posesión legítima de isla Conejo, y comenzarán a cumplir el pacto de no agresión entre países de centroamericanos.
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| Salvador Sánchez Cerén (izquierda) y Juan Orlando Hernández, en una de sus escasas reuniones. Ahora, con la disyuntiva de la invitación de la ANEP, y el litigio de la Isla Conejo. |
Muchos lo llamaron una provocación; otros cuestionaban el atrevimiento de un presidente vecino para poner un pie en el país con quien una brecha de muchos años de conflictos y roces internacionales los separa. El más reciente, el litigio de un islote de casi un kilómetro de largo enclavado en el Golfo de Fonseca, entrada marítima importante en el Océano Pacífico para El Salvador, Honduras y Nicaragua.
La vox populi dice que durante el conflicto armado en El Salvador en la década de 1980, El Salvador otorgó cierto poder a militares hondureños para que salvaguardaran la Isla Conejo del narcotráfico de drogas y del tráfico de armas. Otra versión asegura que el expresidente salvadoreño, Alfredo Cristiani, "dejó perder" la Isla Conejo, porque en ella solo habitaban personas ligadas a la exguerrilla del FMLN.
Lo cierto es que una sentencia de la Corte Internacional de Justicia de la Haya de 1992, y de acuerdo a la interpretación hondureña, afirma que la isla es propiedad histórica de Honduras, y que El Salvador desconoce dicho fallo, por lo que aún la reclama como suya.
No obstante, y más recientemente, el excanciller de El Salvador, Jaime Miranda, dijo el 6 de diciembre de 2013 al periódico La Prensa de Honduras, que "nosotros debemos decir que (Conejo) es una isla salvadoreña; tenemos documentos históricos y jurídicos que demuestran que la isla es nuestra. Estos documentos son confidenciales y se usan en momentos adecuados donde se puede dirimir sobre ello”.
En noviembre de 2013, Honduras inició una "ofensiva diplómatica" para hacer cumplir el fallo de la Haya que les otorga la isla. Ante ello, el expresidente hondureño, Porfirio Lobo, ordenó que militares hondureños custodiaran la zona en disputa.
Continuando con las políticas de ofensiva diplomática, el nuevo presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, el 22 de marzo de 2014, inauguró un helipuerto en la isla Conejo, lo que fue tomado como otra provocación en contra de El Salvador.
Por su parte el expresidente salvadoreño, Mauricio Funes, rechazaba dicha ofensiva, y se limitaba a decir que el tema estaba en agenda bilateral de ambos gobiernos, como quien quiere ganar -o perder- tiempo, para que su sucesor, el ahora presidente de El Salvador, Salvador Sánchéz Cerén, lo resolviese.
El 1 de abril de 2014, el presidente electo, Sánchez Cerén, invitó a los mandatarios centroamericanos a la toma de posesión que se realizaría en San Salvador el domingo 1 de junio. En esa lista estaba incluido el nombre de Juan Orlando Hernández, recién llegado a la presidencia de Honduras, y quien no asistió a la toma de posesión, dejando en desplante a su nuevo homólogo salvadoreño.
Esa actitud le costó que entre el pueblo salvadoreño se ganara una imagen de provocación y prepotencia, y sobre todo, el rechazo.
Pese a ello, la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) inició a publicar el 10 de junio su plan de organización de su Encuentro Nacional de la Empresa Privada ENADE 2014, y decidió invitar para este 23 de junio como ponente e "Invitado de Honor" a Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras. Hernández disertaría sobre el mecanismo de adopción de mejores prácticas en las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), ante empresarios salvadoreños.
Las reacciones no se hicieron esperar, y la Asamblea Legislativa de El Salvador vio la invitación como una nueva provocación. Ante ello, algunos diputados salvadoreños como Guillermo Gallegos del partido Gana, el coronel Sigifredo Ochoa Pérez, entre otros, introdujeron una solicitud para que en pleno legistaivo, se declarase a Juan Orlando Hernández "Persona no grata" en El Salvador.
Sin embargo, la noche del mismo viernes 20 de junio, Juan Orlando Hernández canceló su visita a El Salvador sin especificar sus motivos.
"Debido a notificación del Presidente de la República de Honduras, quien por razones ajenas a su voluntad no podrá participar en nuestro Enade el próximo lunes 23 de junio, en su representación asistirá el ministro de Desarrollo Económico, el secretario del Consejo de Ministros y el Comisionado Presidencial", Alden Rivera, detalló la ANEP en un comunicado.
Entre si vendrá o no algún día a El Salvador, la duda trasciende a cuándo ambas naciones centroamericanas despejarán los litigios internacionales sobre la posesión legítima de isla Conejo, y comenzarán a cumplir el pacto de no agresión entre países de centroamericanos.
